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El debate sobre la seguridad ciudadana Si bien las investigaciones oficiales de las denuncias de infracciones han disminuido explicativamente en el último bienio, la petición social en materia de seguridad ciudadana sigue presente aunque no en iguales términos que en la década anterior. Mientras que en 2002 se reconocieron 202.315 delitos en la Ciudad de Buenos Aires, en 2004 se manifestaron 192.458 hechos, una disminución del 5% en tan sólo un año. El contexto económico y social compone un marco que representa altas posibilidades de éxito de un Programa Integral de Seguridad Urbana. Sólo es obligatorio la planificación y voluntad política para dominar drásticamente los niveles de violencia e inseguridad en la Ciudad de Buenos Aires.  Coyuntura socioeconómica Un contexto de crecimiento socioeconómico nacional propicio como es el contexto que se está proveyendo en este momento, visiblemente nos permite tener como telón de fondo un modelo de desarrollo del país que objetivamente favorece con la reducción de la violencia y de la inseguridad. La violencia y la inseguridad urbanas tienen múltiples causas. Un abordaje triunfante debe ser un abordaje integral. No se trata solamente de tener el mejor sistema penal, no se trata sólo de ser la ciudad más equitativa en materia de distribución de la riqueza, no se trata solamente de ofrecer mejores servicios sociales, sino de todos ellos a la vez y con un objetivo conveniente. El rol de la policía El desarrollo de los fenómenos de violencia y delincuencia en la Ciudad de Buenos Aires durante la década del 90, importó la adopción de medidas tradicionales en materia de seguridad (socorro de las fuerzas de Policía, operativos especiales, endurecimiento de las leyes, etc.). Pero los resultados derivados evidenciaron que, antes que nada, la policía se debe desarrollar en un sentido más integral de prevención para adaptarse a estos nuevos contextos. Compromiso ciudadano Concluyendo se trata de implicar a la sociedad local, organizada en la gestión de los programas de carácter preventivo y eventualmente reparador. Para esto, la Ciudad de Buenos Aires ya ha premeditado desde su norma fundamental, desde la Constitución de la Ciudad, la proporción de un Consejo de Seguridad y Prevención del Delito, en el que participen todos los actores relacionados con esta problemática, contenidos -por supuesto- los vecinos para, entre todos, gestionar y pensar programas de prevención que reduzcan la violencia y el delito. Por esta razón, todos los abordajes multifacéticos de una política exitosa en reducción del delito y de la violencia urbana deben agruparse en el componente anticipado de la política criminal. Es obligatorio trabajar sobre la prevención. El objeto de toda política de seguridad ciudadana es que no se originen hechos delictivos ni hechos violentos en la ciudad. Y por eso siempre es más seguro prevenir que curar.
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